La situación antes del Porfiriato
Innumerables crisis marcaban el siglo XIX en México. No sólo los acontecimientos destacados como la declaración de independencia en 1821 o laguerra contra los Estado Unidos en 1848 - en la que México perdió más o menos la mitad de su terreno a la sazón- danzaron considerablemente al país, sino también que no era capaz de conseguir la paz interior. En los cuarenta anos desde la independencia hasta 1861 no hubo nada menos que 58 gobiernos, de los cuales 56 no llegaron a su fin legal.
La política siempre estaba personalizada, no había programas ni perspectivas propias para México, sino que se intentaba copiar las ideas europeas. Faltaba una clase media que hubiera sido capaz de promocionar la democracia, y el estado solamente funcionaba como ejecutor de los actuales poderosos, la morbilidad social sólo existía por el precio del oportunismo y la gran mayoría de la población quedaba pasiva, conociendo sólo reformas de arriba y no la responsabilidad de la base.
Así México había conseguido la independencia, pero el país se hallaba en un estado anárquico. Sufría del bandolerismo, tenía deudas enormes en el extranjero y anhelaba la paz interior y una política estable. Esa era la situación que encontró Porfirio Díaz.
Innumerables crisis marcaban el siglo XIX en México. No sólo los acontecimientos destacados como la declaración de independencia en 1821 o laguerra contra los Estado Unidos en 1848 - en la que México perdió más o menos la mitad de su terreno a la sazón- danzaron considerablemente al país, sino también que no era capaz de conseguir la paz interior. En los cuarenta anos desde la independencia hasta 1861 no hubo nada menos que 58 gobiernos, de los cuales 56 no llegaron a su fin legal.
La política siempre estaba personalizada, no había programas ni perspectivas propias para México, sino que se intentaba copiar las ideas europeas. Faltaba una clase media que hubiera sido capaz de promocionar la democracia, y el estado solamente funcionaba como ejecutor de los actuales poderosos, la morbilidad social sólo existía por el precio del oportunismo y la gran mayoría de la población quedaba pasiva, conociendo sólo reformas de arriba y no la responsabilidad de la base.
Así México había conseguido la independencia, pero el país se hallaba en un estado anárquico. Sufría del bandolerismo, tenía deudas enormes en el extranjero y anhelaba la paz interior y una política estable. Esa era la situación que encontró Porfirio Díaz.
Trayectoria de Porfirio Díaz
El mestizo Porfirio Díaz nació el 15 de septiembre de 1830 en el estado de Oaxaca. Su padre, un curtidor de pieles, murió tres anos después. Con la modesta herencia y sus ingresos de mesonera la madre le facilitó a su hijo la enseñanza básica. Aprendió leer y escribir, y también los oficios de carpintero, armero y zapatero. A los trece anos fue a un seminario eclesiástico, pero su verdadera vocación la encontró en 1846 como soldado luchando contra los gringos. Ocho anos más tarde anduvo por la montaña como rebelde y llegó a ser subprefecto de Ixtlán y poco después incluso capitán de guardia. Durante las guerras de reforma combatió a los conservadores, y en 1859 finalmente se convirtió en coronel. Entre 1862 y 1867 escaramuceó varias veces con los franceses, los cuales le detuvieron en varias ocasiones, pero él siempre logró escaparse. Con la conquista de Puebla en 1867 finalmente es considerado héroe de guerra. Esta biografía bélica le iba a ayudar mucho a manejar a los militares durante su presidencia.
En 1867 Díaz perdió como candidato a la presidencia contra Juárez; no obstante consiguió un 30 % de los votos. En 1871 figuró de nuevo como candidato, pero el resultado fue peor que cuatro anos antes. Entonces intentó un golpe de estado, fracasó y tuvo que retirarse. Sin embargo, cuando Lerdo fue reelegido en 1876, Díaz volvió a sublevarse, ganó finalmente en la nueva elección y se convirtió en presidente de México.
El mestizo Porfirio Díaz nació el 15 de septiembre de 1830 en el estado de Oaxaca. Su padre, un curtidor de pieles, murió tres anos después. Con la modesta herencia y sus ingresos de mesonera la madre le facilitó a su hijo la enseñanza básica. Aprendió leer y escribir, y también los oficios de carpintero, armero y zapatero. A los trece anos fue a un seminario eclesiástico, pero su verdadera vocación la encontró en 1846 como soldado luchando contra los gringos. Ocho anos más tarde anduvo por la montaña como rebelde y llegó a ser subprefecto de Ixtlán y poco después incluso capitán de guardia. Durante las guerras de reforma combatió a los conservadores, y en 1859 finalmente se convirtió en coronel. Entre 1862 y 1867 escaramuceó varias veces con los franceses, los cuales le detuvieron en varias ocasiones, pero él siempre logró escaparse. Con la conquista de Puebla en 1867 finalmente es considerado héroe de guerra. Esta biografía bélica le iba a ayudar mucho a manejar a los militares durante su presidencia.
En 1867 Díaz perdió como candidato a la presidencia contra Juárez; no obstante consiguió un 30 % de los votos. En 1871 figuró de nuevo como candidato, pero el resultado fue peor que cuatro anos antes. Entonces intentó un golpe de estado, fracasó y tuvo que retirarse. Sin embargo, cuando Lerdo fue reelegido en 1876, Díaz volvió a sublevarse, ganó finalmente en la nueva elección y se convirtió en presidente de México.
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